Una tranquila desesperación: Pink Noise


Un nombre que es a todas luces una contradicción ya me pone a pensar acerca del posible estilo que esta banda de israelitas radicados en Nueva York me puede ofrecer. "Ruido rosa" se hacen llamar y es la primera vez que me los cruzo. ¿Puede existir un ruido que evoque tan apacible color? me pregunto, y la portada del EP "Here Is Happiness" me intenta responder con una imagen que me perturba en cierta manera. Una chica que a pesar de ser rosa me refleja un aura oscura, enigmática y cautivadora. Las negras líneas que caen de sus ojos, nariz y boca la hacen ver más misteriosa, como si el negro de su interior se rebalsara por los orificios de su rostro. Hay algo ahí... algo magnético.

Escucho el primer track y lo veo: el rosa está ahí. Pero, rayos, se me hace difícil describirlo... Es algo extraño; desde el primer momento se percibe una atmósfera densa pero que no está sobrecargada, como si las contadas notas que emiten las cuerdas fueran suficientes para transmitirnos una incontenible desesperación, una intranquilidad que, cómo negarlo, me resulta tan atractiva. La simpleza de sus líneas melódicas y las tres o cuatro notas que repiten las guitarras en cada tema me quiebran la calma, no sé por qué, pero me retumban en la cabeza, me ponen nervioso... hacen demasiado ruido.

De pronto, pequeños ruiditos como de juguete de bebé, acompañados por una voz femenina de lo más shoegaze que parece flotar en medio del ennegrecido ambiente acrecentan mi locura, me hacen parar con todo lo que estaba haciendo: han capturado mi atención. Y es que no me explico cómo esas tonadas tan inocuas y hasta a veces infantiles pueden llenar de ruido mi habitación; son sonidos suaves, tranquilos... no tienen derecho. Nunca me había topado con algo así, ni en mis más fieras pesadillas; es algo absolutamente único, ese algo con apariencia delicada y sutiles formas que esconde un secreto, una belleza que enferma, que trastorna, pero que no puedes dejar de observar... es un silencio incómodo, una apacible demencia: es un ruido rosa. Y es que para gritar no es necesario abrir la boca.

LO MEJOR DEL DISCO:
REDWOODS






Pink Noise - Dive - Live @ vibromonk studios from Yuval Ziegler on Vimeo.



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The Decemberists - The King Is Dead


Los Decemberists son un grupo del que siempre vale la pena hablar, pues sus propuestas siempre entregan algo diferente. Esta vez no fue la excepción y con "The King Is Dead" los estadounidenses le rinden un homenaje a sus raíces, a esos extensos pastos y a los arroyos del pueblito que los parió. Y qué mejor forma de hacerlo que convertir una granja de su natal Oregon en su estudio de grabación, donde, alejados de las peripecias de una vida moderna, lo único que resta por hacer es ser genuinos. La calidez de la Pendarvis Farm se puede sentir en cada track del sexto disco de estudio de los decemberists, donde los típicos instrumentos de la americana y el country se conjugan para enseñarnos cómo es la vida campirana en tierras del tío Sam; harmónicas, cuerdas acústicas, panderetas y corazón: una justa mezcla de libertad.

Este disco ciertamente toma un rumbo distinto al que los estadounidenses habían seguido con The Hazards of Love -uno de los últimos alientos del progre conceptual en nuestros días-, dejando atrás todo resquicio de sobreelaboración y la gran carga de complejidad que trae consigo elaborar un armatoste progresivo. Así como lo arman, lo desarman, y tranzan algo de esa apoteosidad con que nos narraban la historia de un par de amantes por viento en la cara, sol y paz. Está claro pues: los decemberists no son banda de un solo matiz; fieles a lo que su arte les indica, hacen lo que les nace, sea blanco, negro o gris, esperado o no. Esta vez, su arte quizo ser feliz, y para ello no hay lugar como el hogar.

P.D.: El disco tuvo como influencia principal a REM, tanto así que Peter Buck, su guitarrista, participó en tres canciones del The King Is Dead. Una de ellas es, precisamente, una de las mejores del disco a mi parecer:

LO MEJOR DEL DISCO

ROX IN THE BOX

5 ESTRELLAS

DOWN BY THE WATER


THIS IS WHY WE FIGHT


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Solar Bears - She Was Coloured In




El viajero espacial tenía la misión de explorar el planeta Osa Solar por un tiempo establecido, donde se verificaría la información recolectada acerca de dicho astro recién descubierto. Atractivo no solo por sus refulgentes colores, sino también por la gran expectativa de lo que en él se hallará, estaba en la boca de todos. Se especulan bastantes formas de vida.

En el día de su arrivo, el viajero nos hizo llegar la siguiente hoja de su bitácora. Él nunca volvió.


LO MEJOR DEL DISCO



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Owen Pallett - A Swedish Love Story (EP)



ESTE ES UNO DE LOS POSTS QUE TENÍA PREPARADO PERO QUE NUNCA LLEGUÉ A POSTEAR POR X,Y,Z MOTIVOS. DE TODAS MANERAS, UNA OPINIÓN ADICIONAL NUNCA ESTÁ DE MÁS, Y SI ES ACERCA DE UN BUEN DISCO, MEJOR.


El pop barroco está sonando fuerte y ahora su vocero es Owen Pallet con su nuevo EP, "A Swedish Love Story".


Luego de experimentar la fusión de instrumentos clásicos con sintetizadores que nos regaló el último LP de Sufjan Stevens, Owen Pallet nos brinda su propia versión de lo que es el pop barroco. Según él, no hay mejor idea que cerrar los ojos y trasladarnos a un cuento de hadas o, una que otra vez, formar parte de una leyenda en el bosque, cargada de personajes de corazón valiente, en un medioevo que no conoce de las complejidades actuales. Cual noble caballero, Pallet desenvaina su fiel espada de cuatro cuerdas y la afila una y otra vez, teletransportándonos así a un sinfín de escenarios donde podemos saludar a Zelda o, incluso, charlar un rato con Cloud o Tidus. Una prudente batería y una suave voz completan el viaje.

"A Swedish Love Story" es una de esas pequeñas muestras de regalo que te obsequian en alguna tienda para que pruebes la calidad del producto. Con sus cuatro temas, este pequeño EP es la muestra perfecta de la esencia de Owen Pallet, una esencia parecida al agua de la eterna juventud, que emana júbilo en múltiples formas, colores y sabores. Ahora ya sabemos qué contiene el pomito de Potion X en Final Fantasy.

LO MEJOR DEL DISCO
A MAN WITH NO ANKLES



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Gracias, Mago de Oz


A veces las cosas encajan de manera perfecta. Quién diría que cancelarte el concierto que más esperabas no podía producir algo más que mierdas y carajos; y claro, en ese momento me peleaba con mi puta suerte, esa maldita que en el sorteo me dio un país donde en aquel entonces no se apostaba por la música. La música... yo no sabía nada de ella. En ese entonces yo recién empezaba a conocerla; el niño que se sentía grande por escuchar ruido había descubierto el santo grial. Y fue gracias a ellos, los que ahora llamo jinetes del verso, los cinco valientes que regalan paz a manos llenas. En aquellos días yo no tenía este blog... pero las cosas parecen encajar perfectamente a veces. Ahora sí lo tengo, y junto a él, la gratitud inexplicable que uno siente cuando hay gente que se dedica a que el mundo sea un milímetro mejor. ¿Cómo no dedicarle entonces unos minutos a ellos que llevan dedicando más de 20 años, 17 discos, cientos de canciones, toneladas de arte a hacer de este mundo el paraíso prometido? Imposible pues. Acá mi homenaje, hombres de fe, que creen en la vida incluso cuando muchos desean negarla.

Los últimos dos días han valido la pena. Han valido quedarse sin almuerzo y cena, hacer horas de cola, correr, sudar, dejar el estudio: mandar todo amablemente a la mierda. Perdí el alma el 23 de noviembre, cuando contados y sagrados metros cuadrados se transformaron en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme. Eran pastos verdes, cielo despejado y soleado, y los colores se abrazaban en arco iris; allá, atrás, el molino, el gigante que esta vez no sería enemigo. Era un pedacito de Gaia que aún no había sido profanado, uno de los pocos que quedan. De pronto, este cobró vida y se oyó su palpitar: el latido de Gaia. Junto a su profundo retumbar, la diosa de la Tierra nos daba la bienvenida, acompañada de sus más leales escuderos, Txus, Mohamed, Carlos, Frank y José, y nos preparaban para contarnos una vieja leyenda que, a pesar de los años, no muere. De pronto se hizo de noche y comenzaron con furia, recalcándonos que los días de ira no habían acabado y que era probable que no acaben nunca; tan rápido como nos saludaba, Gaia se despedía de nosotros, herida y agonizante por obra y gracia de nuestra raza, y es que tres discos para hacernos entrar en razón no son suficientes para resarcir toda una vida dedicada a la destrucción. Llegaban Dies Irae, Satania, Fur Immer, y la épica Gaia: un bombazo de realidad.





Pero la noche sería más. Desde acá, los españoles irían alternando cachetadas de realidad con borracheras, fiesta, empujones de esperanza, frases de ánimo y alegría por doquier. Vendrían los momentos de goce, en los que con vodka, blues, fuerza y honor, el viento soplaría a nuestro favor; juerga medieval, rondas alrededor de una fogata libertina: el Mago más pilas de la noche.









Era la fiesta más pagana de todas, donde hasta los muertos celebraban y desde la posada nos invitaban a brindar junto a ellos; una noche en donde el león cobarde no encontró lugar. Esa noche el cuerpo aguantó la descarga que los hijos de la Finisterra soltaron sobre nosotros, rodaron cabezas y el fuego danzó, alegre de ver cómo sus héroes se entregaban por completo. Esa noche, aquella mítica noche, no se olvidará jamás, y con la tinta de un clavel se leerá por siempre, como un capítulo más en las aventuras del flacuchento Quijote, el mejor puto capítulo que su mente demente pudo imaginar. Y se escribió acá, en la tierra a la que Txus pidió perdón, la que fue, es y será siempre la tierra de Mago de Oz.

El 23 de noviembre perdí el alma, la dejé paseando por Chamberí y de vez en cuando la ven en Las Ventas; va penando en toda Hispania y recorriendo los mil y un bares, rogando ver a sus ídolos nuevamente para brindar con ellos por la libertad. Va una semana y todavía sigo sintiendo al despertar que el sueño es la realidad; no puedo evitar inflar el pecho cada vez que esas palabras tan perfectamente sabias me dan lecciones de vida. Sus melodías se han convertido en el soundtrack de mi día a día, y sus letras, en los mejores consejos; ahora me da pena ver la naturaleza morir, el agua desperdiciarse, el aire oscurecer y no soporto dejar pasar un segundo sin vivirlo al máximo. ¡¿Qué mierda me ha pasado...?! Quizá todo se resuma a ese momento en que les estreché la mano, cuando sus autógrafos y sus fotos solo daban cuenta de lo auténticos que eran. Mientras algunos imponen condiciones y aman a sus fans "de lejitos no más", ellos los citan en un bar del centro de la ciudad, se piden un par de cervezas y por unos momentos se convierten en tus amigos. "Gracias hermano, gracias por el conciertazo de anoche" le decía a Frank mientras lo abrabaza, justo luego de tomarme la más genial de las fotos junto a la voz más cabrona de la música en español... Y es que los verdaderos héroes son así. Gracias, hermanos, gracias Mago de Oz.



Hello Seahorse! - Lejos, No Tan Lejos


Y vaya que había llegado a pensar que la música de gringos no iba con mi lengua, hasta que una señorita con pinta de todo menos de extraordinaria cantante me rompió el estereotipo. Ja! Como si una joven con apariencia tímida y cándida no pudiera formar parte del mejor disco en español que el 2010 ha parido. Estúpidos prejuicios.

Se hace llamar Lo Blondo y ya había tenido la oportunidad de hablar de ella y de su séquito de acompañantes. Recuerdo haber criticado uno de sus temas que en aquél entonces me hacía pensar que el indie en español seguiría esperando por su Mesías; pero, vaya, quién iba a pensar que el cuarteto de mexicanos tuviera la capacidad de evolucionar años luz y perfeccionar su música de manera tan precisa. Pero, ¿cómo han logrado que ese nombre que hace unos años era una tontería -y que les caía a pelo- ahora suene a respeto? He aquí la respuesta, poseso:

PASO 1: Oscurece
Empieza a tocar más acordes menores y que los instrumentos bajen sus revoluciones. Añade sintetizadores y deja que creen su oscurecida atmósfera. Ah, verdad, agrega un piano, te salvará la vida.

PASO 2: Compón mejores letras
El español puede sonar delicioso si sabes entenderlo. Letras maduras y con sentido, sin complicar las palabras; solo deja que salgan del corazón. Excelente letra la de "Velo de Novia".

PASO 3: Trágate una sirena

O un jilguero, si se te hace más fácil. En "Lejos, No tan Lejos" Lo Blondo ha explotado bien su voz; ha demostrado todos los recursos que es capaz de usar sin dejar esa dulzura característica. Qué voz... una más del club de Antony Hegarty.



Un disco en el que los Seahorse han optado por agregarle peso a la atmósfera y reemplazar un poco de pop por algo más de indie. Se puede decir que ahora suenan más introspectivos, pero más que eso, suenan a madurez. Suenan a una gran banda. Tan solo si se cambiaran de nombre...


LO MEJOR DEL DISCO


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Sufjan Stevens - The Age of Adz

Son las 3 am y Sufjan Stevens se ha despertado exaltado: ha soñado con electricidad. Tal y como está escrito en los mandamientos del músico estadounidense, toda idea que en sueños surja, se convertirá en música. Y así fue... Stevens tomó barro y forjó una criatura con vida propia... quizá la más impensada creación del universo musical; un híbrido que, al sexto día, ya se podía llamar mundo. Era The Age of Adz.


Sufjan ha decidido enchufar su pop barroco y lo ha evolucionado, haciendo que los violines y demás acompañantes clásicos se entremezclen con actuales sintetizadores, tomando prestado del trip hop, el r&b y la electrónica. Pero ¡cómo rayos pueden fusionarse vertientes tan separadas y seguir sonando bien! La respuesta está en canciones como "Too Much", "I Walked" o "Vesuvius", e incluso en la infinita "Impossible Soul" (25 minutos de todo menos aburrimiento) donde el multiinstrumentalista se luce y deja en claro que, para él, mezclar agua con aceite no es nada del otro mundo. Como hacer que Mozart se siente frente a una caja de ritmos... increíble.

Pero Sufjan tenía que tener algún defecto y es que él no puede concebir una canción sin que la palabra apoteósica sea una de sus características. En The Age of Adz la cosa no podía ser diferente y es interesante ver como Stevens quiere forjar nuevas maravillas en cada tema, haciendo uso de TODO cuanto esté a su alcance. Él es un buen barroco pues, y nosotros se lo agradecemos.

LO MEJOR DEL DISCO:

TOO MUCH



I WALKED



VESUVIUS


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The Clientele - Minotaur


Minotaur no es una pieza fácil de definir. Uno al escucharla parece identificar rápidamente el hilo conductor de las ocho piezas que la conforman: una dulzura casi infantil, un arrullador cuento de las buenas noches. Algo más que relajante, diría yo, con esas tonaditas que parecen saltar de un xilófono de juguete o de ese juego colgante que nunca pudiste alcanzar desde tu cuna. Algo lindo, me hubiera atrevido a decir... hubiera... si es que, por ratos, el niño al que parecía haberse dirigido el séptimo disco de los Clientele no hubiera crecido de pronto.

El infante parece experimentar una adolescencia temprana cuando, a los 2:18 de "Jerry" y, con más intensidad a los 2:32, la tranquilidad mecedora que hasta el momento colmaba la canción fuera interrumpida a fuerza de guitarra y batería. Luego de 43 segundos, el niño regresaría a su condición, asustado, pero atraído a la vez por lo que había experimentado. La oportunidad le llegaría nuevamente con el tema "No. 33", el término excluido dentro de Minotaur. Un tema cuyo entristecido piano parece contradecir a todo lo que hasta el momento habíamos escuchado. El tema siguiente y su eterno y tétrico monólogo parece confirmar lo que ya hemos inferido: el niño había crecido a la fuerza y aprendió que ya no se podía ser tan feliz.

Quizá los Clientele se sientan así, como adultos que extrañan ser niños y que darían más de un LP por volver a a esa etapa donde uno no se preocupaba por vivir. Todos tenemos un niño adentro, sobre todo si nos llamamos Alasdair MacLean.

LO MEJOR DEL DISCO:
JERRY



NOTHING HERE IS WHAT IT SEEMS



PAUL VERLAINE




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